El zar y un puñado de aristócratas rusos huyen de la persecución de los Revolucionario en un precario trineo desafiando el viento, la nieve y el acecho de los lobos.
(Fuga en Sí – beria).

(Versión teatral, Mayo de 1985 – Humor dulce hogar. MM: Marcos Mundstock; DR: Daniel Rabinovich; CNC: Carlos Núñez Cortés; EA: Ernesto Acher; JM: Jorge Maronna; CLP: Carlos López Puccio; Coro: Les Luthiers).

MM: Cuando le propusieron a Mastropiero que compusiera la música de una opereta sobre la huida de los aristócratas rusos en la revolución de 1917, Johann Sebastian pidió consejo a su venerado maestro, el profesor Wolfgang Gangwolf. Este le dijo: "Muchacho, se han compuesto hermosas partituras para operetas... aún en un género menor, como la opereta, se puede notar la calidad del compositor... Te aconsejo que rechaces el ofrecimiento. Más aún, no debes aceptar, si es que todavía te queda un poco de dignidad"... "En ese caso", respondió Mastropiero, "puedo aceptar perfectamente". Por otra parte, el padre de Mastropiero, que se oponía a la carrera artística de Johann Sebastian, por la misma época le envió una esquela en la que le decía: "Hijo mío, te pido que abandones la música... Es posible que sean mis prejuicios los que me impiden ver... pero por desgracia no me impiden oír". En este punto Johann Sebastian se vio obligado a optar entre su familia y la música. Y eligió la música, para desgracia de ambas. Terminó de componer la opereta, y para evitar más conflictos con su familia, se dispuso a firmarla con un seudónimo: Johann Severo Mastropiano. Enterado el padre, le mandó otra esquela en la que le decía: "Hijo mío, si usas ese seudónimo, todos sabrán, no sólo que soy el padre del compositor, sino también que soy el padre de un imbécil". Johann Sebastian reconoció que su padre tenía razón esta vez, y se cambió el seudónimo: firmó la opereta como Klaus Müller. Esto solucionó por fin el problema con su familia, pero le acarreó demandas penales de treinta y siete familias de apellido Müller. A continuación escucharemos el cuadro primero del segundo acto de la opereta de Johann Sebastian Mastropiero titulada: "El zar y un puñado de aristócratas rusos huyen de la persecución de los revolucionarios en un precario trineo, desafiando el viento, la nieve y el acecho de los lobos". Resumen del argumento: ¡Adiós, mi estepa!

MM: Ay, ay, ay, Rusia Imperial...
Ay, ay, ay, Rusia Imperial ...


Coro: ¡No!, ¡ya no hay!
No hay, no hay, no hay.

DR: ¡Ay, ay, ay!

Coro: No hay Rusia Imperial. No... hay...

DR: Rusia...imperial...

MM: No aceptaremos a los rojos ni su plan

Coro: proletario.

MM: Son insolentes, y lo peor es que son tan...

Coro: ¡ordinarios!

DR: Ay, qué cruel malvado espécimen

Coro: soviético

EA: que ha cambiado nuestro régimen

Coro: dietético.

MM: Con esos métodos
apátridas y anárquicos

Coro: que ostentan,

MM: si nos descubren
los antimonárquicos

Coro: nos revientan.

MM: Adiós mi estepa... no no, a la Estepa.
Estepa... vino el comunismo.

DR: ¡Estepa... ís ya no es lo mismo!

EA: Ay... qué frío que hace.

DR: Cuando yo era pequeño, en esta región el frío era mucho peor.

EA: ¿Estará cambiando el clima?

DR: No, yo tenía los pantalones cortos...

MM: En dos semanas que llevamos huyendo de los bolcheviques no ha cesado de nevar, el viento helado sopla a cien millas por hora y la temperatura es de cuarenta grados bajo cero.

JM: ¡Y no sabe lo que es esto en invierno!

(La troika se detiene. Se ayudan a bajar)

DR: Cuidado el trineo, Duque Topoleff..., cuidado la nieve, Marqués Pipiushin..., cuidado la hernia, Conde Menkoff

MM: ¡Hey!

DR: Huy, el zar...Cuidado la alteza, su altura.

EA: (Se oye un aullido) ¡Lobos!

DR: Estamos llegando a Lobos. ¡Qué frío que hace!

CLP: ¡Y con el hambre que tenemos!... Hace dos semanas que sólo comemos pan duro y raíces

JM: Y...por lo menos con eso engañamos al estómago...

EA: Mi estómago ya está empezando a sospechar.

(Llega el correo. Se detiene. Se quedará todo el tiempo en la mandocleta)

CNC: Ay qué frío... ay qué frío...
¡Permitidme una palabra, oh nobles señores!

EA: Disimulemos..., nadie debe saber que somos nobles. Te equivocas, somos simples campesinos.

CNC: Sin embargo vuestros ropajes no parecen ser de simples campesinos.

EA: Es que tenemos un casamiento.

CLP: Yo soy la novia

DR: Yo soy los testigos...él es la torta.
Bueno, tienes razón pobre... pobre pobre. No somos campesinos, somos bailarines del Teatro Bolshoi... estamos de gira.

CNC: ¿De gira por aquí? Pero si aquí sólo hay lobos...

DR: Sí, y si viera cómo les gusta el ballet.

CNC: Perdón, pero ¿no han visto al Zar Nicolás por esta zona?

DR: No, no lo vimos.

CNC: La verdad es que yo soy su correo secreto y lo estoy buscando porque tengo que entregarle el cofre con las joyas de la corona.

Coro: ¡¡¡Yo soy el Zar!!!

CNC: ¡Así los quería agarrar! En realidad soy comisario del pueblo y traigo orden de detener al Zar y entregarlo para que lo fusilen...

(Todos señalan a Mundstock).

CNC: Disculpe, su Alteza. Era una estratagema para dar con usted. En efecto, soy su correo secreto.
Soy el correo secreto del zar
voy desafiando la nieve y los rigores
llevo las noticias a duras penas
algunas noticias son malas
¡y otras son peores!

MM: Mijail, ¿qué noticias traes?

CNC: Me temo que no muy buenas, su majestad.
El ministro de guerra, mariscal Plotkin, sigue escondido en el sauna del casino de oficiales...

MM: ¿Y qué manda a decir?

CNC: Que adelgazó una barbaridad.
Los sirvientes abandonan masivamente los palacios y dejan unos carteles que dicen...

MM: ¿Qué dicen?

CNC: ..."atendido por sus propios dueños".
Su favorita de usted, la duquesa Irina, desde que usted partió está desesperada y ansiosa.

MM: ¿Quién te lo dijo?

CNC: El mariscal Plotkin, dos capitanes y seis tenientes.
Este es el parte del frente sur. Soy el correo del Zar.

DR: Papenko, papenko...niet corrovsky!

EA: ¿Qué?

DR: ¡Papito, no corras!

MM: (Leyendo) Situación de las tropas... nos están... ¡uy! ¡Maldición! estos bolcheviques...

EA: Ah, sí, estos bolcheviques, y esas ideas estrambóticas que se traen...

DR: Dicen que la tierra debe ser para el que la trabaja.

EA: Yo les daría toda la tierra que quieran. Pero, ¿en qué se la van a llevar?

DR: ¡Ah no!, que las macetas se las traigan ellos.

Coro: Ya la ley lo dice,
muy en claro queda

MM: la tierra debe ser

Coro: para el que la hereda.
Los palacios que nos arrebatan
eran tan grandes y tan imponentes
que no nos alcanzaban los sirvientes
y hoy si nos alcanzan, nos matan.

MM: ¿Hay algo más triste,
más desdichado, que ser perseguido?

Coro: ¡Sí!, ser alcanzado.

MM: Bien, aquí vamos a pasar la noche... Barón Nikita hágase cargo de la guardia.

DR: Su alteza, no sé cómo decírselo... yo estoy solo y hay varios turnos para cubrir.

MM: Concedido, todos para usted

DR: Pladorovnie, samasvaniet, nia poñimai, tu abuela!

(Cuando el Zar ordena al Baron Nikita que se haga cargo de la guardia se acomoda solo frente al fuego echando a los demás lobos)

JM: Brrrrrrr.

DR: (asustado) Ahhhhh.

JM: Siento frío en todo el cuerpo.

CLP: Yo solo siento frío en el ombligo, porque el resto del cuerpo lo tengo congelado.

EA: Y para peor tuvimos que dejarle el lugar mas calentito a su alteza.

JM: Es que nos debemos a nuestro soberano.

EA: Si, nos debemos al zar...

(Entra CNC en mandocleta)

CNC: Correo... correo... ¡correos que no tengo frenos!

MM: Mijail, ¿qué noticias traes esta vez?

CNC: El ministro de guerra, Mariscal Plotkin, escapó del sauna del casino de oficiales y se ha pasado al enemigo. Hay más: los sirvientes se han pasado a la revolución. Hay más: su favorita de usted, la duquesa Irina, se ha pasado... a la guardia de palacio.

MM: ¡Desdichada!

CNC: Se la veía contenta...

MM: ¿Hay más?

CNC: Si una más, que yo no soy el alcahuete de nadie.

Coro: ¡Fuera, estamos hartos de sus abusos! (Echan al Zar).

JM: ¡Viva la Revolución!

Coro: ¡Viva!

JM: ¡Abajo los privilegios! (silencio)... los del Zar.

EA: Nosotros también deberíamos formar nuestro sindicato.

DR: ¡Por nuestros hermanos los obreros! (silencio) ¡Por nuestros aliados los obreros! (silencio) ¡Por nuestros obreros! (Lo aclaman). ¡Viva el S.A.P.O.! Sindicato de aristócratas del pueblo organizado.

Coro:
Viva el sindicato de aristócratas del pueblo
Alcemos nuestras banderas
De seda, terciopelo y tul
Vivan los aristócratas
Proletarios de sangre azul

MM: ¡Ahhhhhhh!

DR: ¿Qué le paso?

MM: Los lobos.

DR: ¿Lo atacaron?

MM: No, me orinaron

DR: Únase a nuestro sindicato, camarada su alteza

Coro:
Viva el sindicato de aristócratas
Vivan los proletarios de sangre azul.