
Marcha de la conquista.
(Marcha forzada).
(Versión teatral, Noviembre de 1981 – Luthierías. MM: Marcos Mundstock; CNC: Carlos Núñez Cortés; Coro: Les Luthiers).
MM: Este instrumento que estamos viendo es un Órgano de Campaña. Su invención se debe al mariscal francés Édouard de la Pucelle (*). De la Pucelle era originariamente jefe de artilleros pero, por culpa de los desastrosos errores estratégicos que cometía, fue trasladado por el alto mando a la superintendencia de música militar. Allí se dedicó entusiastamente a componer marchas para el ejército. El alto mando, luego de escucharlas, lo destinó nuevamente a la artillería. Sin embargo, de la Pucelle alcanzó a imponer el uso del Órgano de Campaña, sin duda gracias a la facilidad de traslado de dicho instrumento. Les Luthiers iniciarán el presente recital con "Marcha de la Conquista" de Édouard de la Pucelle. De todas sus marchas ésta es la única que se ha conservado, gracias a su originalidad, gracias a su insólita temática y gracias a Dios.
MM: En lo más profundo de mi pecho un solemne sentimiento vive ya. Sentimiento de lealtad y de respeto que en este grito de mi boca brotará: ¡Te amo María Cristina!
Coro: Siempre guardo el recuerdo de aquel día
Aunque nunca comprendí lo que ocurrió
Mi amor le declaré a María
Y ella entonces se ofendió.
CNC: Caminábamos por un bosquecillo
Alegres cantaban los pajarillios
Coro: ¡Pío! ¡Pío!
CNC: Saltamontes, abejas y cigarras
Gusanitos, luciérnagas y grillios
Abejorros, libélulas, mariposas
Coro: Revoloteaban en torno a nuestro afecto.
MM: Y le dije con voz temblorosa
Coro: ¡Este sitio está lleno de insectos!
Dulcemente le pedí que se acercara
Su mirada desvío tímidamente
Y para lograr que me mirara
Yo le dije:
MM: ¡¡ ¡Vista al freente!!!
Coro: Era hermoso caminar enamorados
¡Un, dos! ¡Un, dos!
¡Quier, dere! ¡Quier, dere!
¡Quier! ¡Quier!
¡Te quier! ¡Te quier!
¡Te quier much!
Con intensa pasión le dije entonces:
MM: Abrásame. Con la tarea indicada comenzar!
Coro: Y María obedeció tiernamente
MM: ¡Besarme! Hacerlo yaaaaaa.
Coro: Nunca pude comprender lo que ocurrió
Y por eso mi relato aquí se cierra
Nunca supe porque causa se ofendió
Cuando le dije, cuando le dije
¡Cuerpo a tierra!
(*) Eduardo de la Pulguita