
Sinfonía interrumpida.
(Versión teatral, Junio de 1979 – Les Luthiers hacen muchas gracias de nada. MM: Marcos Mundstock; DR: Daniel Rabinovich; CNC: Carlos Núñez Cortés; JM: Jorge Maronna)
MM: Muchas veces la música de fondo de un radioteatro nos conmueve profundamente, sin que luego recordemos el nombre del compositor, pero, hay un músico que ha sufrido como pocos este desconocimiento, este olvido por parte del público. Se trata del compositor canadiense... A propósito de la música de fondo para radioteatros escucharemos a continuación un capítulo del radioteatro “Sinfonía interrumpida”, cuya música pertenece precisamente al compositor canadiense eh... cuyo nombre... escapa a nuestra memoria.
MM: La novela de la tarde presenta: “Sinfonía Interrumpida”. Romualdo Izaguirre, talentoso concertista de piano y joven acaudalado músico, se ha enamorado de María Inés, empleada de una tienda, y está a punto de casarse con ella. Esta actitud de Romualdo, joven y atractivo, ha desencadenado los celos de Patricia, hermana de Esteban, íntimo amigo de Romualdo, el menor de los Vidal del Cerro, que estaban emparentados con los Izaguirre, sí, que supieron tener campos en Baradero, parece que las cosas no les fueron muy bien, entonces ¿qué hicieron los tipos?, eso es muy interesante, agarraron y vendieron todo, y con esa guita fueron y pusieron un criadero de chanchos, con tan mala suerte que justo en ese momento se comenzó... Esa mañana, en la tienda donde trabaja, María Inés atiende a un extraño cliente
DR: ...Sección empaques
MM: ¿Alguna otra cosilla señor?
DR: No señoggita, ¿cuánto es?
MM: Son cien mil pesos, perdón ¿Usted no es de aquí, verdad?
DR: No señoggita.
MM: Ah, de vacaciones
DR: No, no señoggita, yo vine pog negocios, soy empggesario aggtístico.
MM: ¡Oh, que interesante!
DR: Si, aunque debo hacegglo, foggzado por las ciggcunstancias.
MM: ¿Por qué?
DR: Bueno es una histoggia muy larga y muy tggiste.
MM: ¡Oh! Créame que lo siento.
DR: Yo era un famoso cantante de ópegga ggequerido por los más impoggtantes teatggos líricos, del mundo hasta que de pggonto todo teggminó.
MM: ¿Qué pasó?
DR: Bueno, es otga histoggia muy larga y muy tggiste.
MM: ¡Oh! Créame que lo siento.
DR: Ggepentinamente sufggi una enfeggmedad que me impidió segguigg cantando.
MM: ¿Qué le pasó?
DR: Señoggita, ¿no se da cuenta? Yo no soy fggancés me patinan las egges.
MM: Créame que lo siento... ¡Oh!
DR: No tiene impoggtancia señoggita, no se pggeocupe. Pero ahogga yo he venido a contggatar a un talentoso y joven pianista para llevag a cabo una gigga integg... una gira integg... ¡una gira mundial!
MM: Y seré curiosa...
DR: Ggggg...
MM: Y seré curiosa ¿cual es el nombre de ese pianista?
DR: Gggomualdo Izaguigge.
MM: ¿Romualdo Izaguirre?
DR: Sí, Ggomualdo Izaguigge Ggetabale.
MM: ¿Romualdo Izaguirre Retabale?
DR: Sí, Ggomualdo Ggaúl Izaguigge Ggetable.
MM: ¿Romualdo Raúl Izaguirre Retable?
DR: Pero sí, señoggita, ¿es que usted lo conoce?
MM: ¡No!.... ¡No puedo creerlo! Sí, sí, sisisi, lo conozco. Ese hombre es... mi prometido.
DR: Gggg...
MM: María Inés es presa de gran excitación. Ante su mente desfilan desordenadas imágenes: su inminente boda, la gira internacional acompañando a su flamante esposo, el éxito, la fama, el regreso triunfal.
DR: Bieeeennnn....
MM: Sumida en este torbellino de fantasías.
(Daniel toca unos cascabeles que, al no saber cómo frenarlos, los tira al suelo).
MM: Sumida en ése torbellino de fantasías, María Inés llega a casa de Romualdo, quien ajeno a todo ensaya febrilmente su concierto.
CNC: Faltan solo veinticuatro horas para el concierto y aun no he logrado tocar bien esta parte.
(Suenan golpes en una puerta miniatura, efectuados por Daniel, que está a cargo de los sonidos del radio teatro).
CNC: ¡Adelante!
MM: ¡Hooooooooola mi amorcito! ¿Cómo estás?
CNC: Hola María Inés.
MM: ¿Interrumpo?
CNC: No mi amor, tú nunca me interrumpes.
MM: Dime Romualdo, ¿estás bien preparado para el concierto?
CNC: Sí, por supuesto.
MM: ¿No estás nervioso?
CNC: ¿Nervioso yo? No Juan Carlos..., ¡No María Inés! Estoy muy tranquilo.
MM: Romualdito, tengo una maravillosa noticia para darte.
CNC: ¿Ah sí?, dime ¿de qué se trata?
MM: Luego, luego, te contaré, ahora seguí ensayando, no quisiera interrumpirte.
CNC: Pero querida, si tu nunca me interrumpes. Tú sabes María...
(Se oye el ruido de una puerta que se cierra).
CNC: ¿Qué habrá sido ese portazo?
DR: ¡Yo! ¡Yo! Yo cerré la puertita, che.
CNC: Sabes María Inés, ya imagino la noche de mañana en el concierto: el público colmando el teatro, las luces que se van apagando, yo, de elegante frac me adelanto hacia el proscenio, saludo... , me recibe una gran ovación, me siento al piano y comienzo a tocar.
MM: Oooohhh Romualdo...
CNC: ¿Qué?
MM: Que beiio.
CNC: ¿Qué?
MM: Que “que beiio”.
CNC: Ah si, que “beiio”.
MM: ¡¡¡ROMUAAALDOOO!!!... que hermoso, ¿no?
CNC: Si, que hermoso, si.
MM: Romualdito.
CNC: ¿Qué quieres ahora María Inés? ¿Qué quieres?
MM: Perdóname chiquito no quise interrumpirte.
CNC: Ya te dije un millón de veces que tú nunca me interrumpes María Inés.
MM: Romualdo, tú estas nervioso.
CNC: ¡No estoy nervioso! Son los nervios.
MM: Bueno tranquilízate, ahora me iré. Luego te llamo para darte la increíble noticia.
CNC: ¿Pero de qué se trata María Inés?
MM: Ah, no, no, no... Mejor te lo digo después, no quisiera ponerte nervioso, además estoy apurada.
CNC: Pero María Inés, mi amor.
MM: Luego te llamo, adiós.
CNC: Mi corazón, mi cielo.
DR: ¡Mi dedo!
MM: Continuamos escuchando, “Sinfonía Interrumpida”.
(Se oye una pequeña fanfarria).
MM: Atardece.
DR: Tah, tah, tah... tah-tah-tardece…
MM: Mientras Romualdo sigue ensayando su concierto, recibe la visita de Patricia.
DR: ¡Sííí!
MM: Los celos la carcomen.
DR: ¡Crunch! ¡Crunch! ¡Crunch!
MM: Patricia ha urdido un plan.
DR: ¡Urd! ¡Urd! ¡Urd!
MM: Un plan para separar a María Inés de Romualdo.
CNC: Faltan solo veintitrés horas para el concierto y aún no he logrado tocar bien esta parte.
(Suena el ruido de un timbre).
CNC: ¿Quién es?
JM: Patricia.
CNC: Adelante Patricia, adelante. Está en su casa.
JM: Hola Romualdo, ¿te interrumpo?
CNC: No no, mejor no me interrumpas. Mira Patricia, perdona pero debo seguir ensayando.
JM: Romualdo, tengo algo muy importante que decirte. Se trata de María Inés.
CNC: Dime, ¿de qué se trata?
JM: De María Inés. Es algo terrible. Monstruoso.
CNC: No entiendo, expilícate.
JM: M aría Inés y tu empresario... se aman entre ellos.
CNC: ¡No puede ser!
JM: Sí sí, pero eso no es todo. Juntos han ideado un plan diabólico para quedarse con tu dinero.
(Silencio de parte de CNC).
JM: Y, ¿no me dices nada?
CNC: ¡Ah! No puedo creerlo. Lo que tú dices no puede ser verdad. María Inés sería incapaz de una acción tan vil.
JM: Ella es una serpiente Romualdo.
CNC: No te permito.
JM: Ella es una bruja.
CNC: ¡No insistas!
JM: Ella es una arpía.
CNC: No respondo más de mis actos, ¡toma!
(Daniel aplaude, simulando el ruido de una cachetada).
JM: ¡Nadie le pega a Patricia Vidal del Cerro!
CNC: Cómo que nadie, ¿y yo qué soy?
(Daniel le “pega” de nuevo).
JM: Ah, con que esas tenemos. ¡Toma, chúpate ésta!
(Daniel comienza a pegarle y, excitado como está, comienza a gritar lo siguiente).
DR: ¡Toma, toma y toma! Ahora también chúpate ésta, vas a ver, ahora vas... ah, ¿querés guerra? Ahora vas a ver (saca un revólver y comienza a los tiros). ¡Tomá tomá y tomá!
MM: No se pierda mañana... el primer capítulo de: “Quién mató a Romualdo”.