
Los 80's, éxitos y tribulaciones.
Los Luthiers se van al Norte.
La nueva década los encuentra haciendo Muchas gracias de nada en varios lugares de Argentina, y algunas pocas funciones en Uruguay, hasta el mes de Octubre, que estrenan en Rosario la segunda antología titulada Los clásicos de Les Luthiers, show armado específicamente para presentarse ellos por primera vez en los Estados Unidos, mas exactamente a New York.
El mismo show fue una especie de prueba para ellos, y también sirvió para expandir horizontes. Pero la curiosidad de este show es que fue hecho completamente en inglés. A todas las obras se las tradujeron al inglés, aunque en muchas no hacía falta.
"Ladies and gentlemen, the next song has been composed by Johann Sebastian Mastropiero". Al comenzar el recital, Marcos Mundstock leyó un manifiesto en el que pidió disculpas por sus problemas fonéticos, "... ya que el que esto lee no tiene la menor idea de lo que está leyendo". Algo parecido sucedió en el concierto realizado en Brasil en el '77.
El show comenzó con la "salida tonta" de Daniel Rabinovich, quien durante cinco minutos espera en vano a sus compañeros. Una seguidilla de gestos culmina cuando intimidado por la demora huye hacia bambalinas por la derecha, mientras que por la izquierda entran los demás. Marcos, ya listo, arranca con "Muerte y despedida del Dios Brotan" (llamada en inglés "Death and farewell (in that order...) of the God Brotan"), con traducción simultanea al inglés por Jorge Maronna. El espectáculo prosiguió con las "Cuatro sonatas para violín, piano y triángulo (amoroso)", que en Argentina es mas conocido como "Sonatas para latín y piano". Pero el número clave fue "Doctor Bob Gordon shops hot dogs from Boston (foxtrot... or not)", donde se realizó una demostración completa de sus instrumentos informales. Luego llegó "The Sue Ann lake ballet", que no es otra que la obra "El lago encantado", pero disfrazada. Luego le siguieron "Kathy, la reina del saloon", "Lazy Daisy" y finalizaron con "Concierto de Mpkstroff".
Días después, en la revista "Siete Días" de Buenos Aires les preguntaron un par de cosas sobre el show. De esas preguntas, destacamos estas:
- ¿Tuvieron miedo?
Mundstock: Sí, a mí el tránsito de Nueva York me de mucho
miedo.
Rabinovich: A mí me dan mucho miedo los subtes.
Núñez Cortés: Escuché que la vez pasada atacaron a una anciana
que estaba embarazada.
Maronna: Si era anciana no podía estar embarazada.
- ¿Qué hicieron en este espectáculo?
Rabinovich: Hicimos un show que es una combinación de nuestros
espectáculos anteriores con los textos en inglés.
López Puccio: Lo de la combinación es por seguridad, como
en las cajas fuertes.
Núñez Cortés: Además toda la música la tocamos en inglés.
Rabinovich: Es como si hiciéramos un show que es en inglés.
Mundstock: Por ejemplo, si hay una frase que es "Sol-La-Si-Do",
nosotros la hacemos "Soul-La-Si-Doul".
También, no nos olvidemos, para esta época se edita el disco "Les Luthiers hacen muchas gracias de nada".
Luthierias hechas por humor al arte, que es un dulce hogar.
Mayo de 1981 ve la salida del show Luthierías, que es para muchos el mejor show, aunque también compite hoy en día con Bromato de armonio. Con este show, los Luthiers llegan por primera vez a Colombia, en la ciudad de Bogotá, y también pasaron un tiempito en España.
En 1982 viajan a Venezuela, Uruguay, Chile, Paraguay, Perú y nuevamente Colombia. En junio de 1983 estrenan Por humor al arte, y en agosto de ese mismo año sale a la luz el séptimo disco de Les Luthiers, originalmente titulado "Volumen 7".
Ese año hace giras por Uruguay, Chile, España, Colombia y Venezuela, y en 1984 viajan a Barcelona, La Habana, Colombia y Ecuador y el 30 de mayo de 1985 estrenan Humor dulce hogar, que sería el anteúltimo show con Ernesto Acher.
Recital extraordinario.
El 3 de octubre de 1978 apareció en una revista de Buenos Aires llamada "Antena" lo siguiente:
- ¿Se atreverían a tocar en el Colón o en la
cancha de Boca?
Núñez Cortés: Yo me animaría en el Colón sólo por una cuestión
de acústica.
Mundstock: Yo actuaría en la Boca y en la cancha de Colón,
en Santa Fe.
Estaba muy claro que en esa época los Luthiers no tomaban la posibilidad de tocar en el Teatro Colón muy en serio. Era una idea que les resultaba muy lejana. Utópica, por así decirlo. Pero, el 11 de agosto de 1986, los Luthiers se subieron a las tablas del Colón a hacer una recopilación de sus mejores obras, a beneficio de la fundación "Convivir", con un show titulado "Recital sinfónico '86", con versiones sinfónicas del “Concierto de Mpkstroff” el “Concerto grosso alla rustica” y “Las majas del bergantín” que por motivos presidenciables el pirata pasa a llamarse Raaa... Fermín.
El 1 de agosto se anunció, en una rueda de prensa, que Les Luthiers se presentarían el 11 de agosto en el Colón, y que las entradas se pondrían a la venta desde el 8 de agosto. Las posibilidades de que las entradas se agotaran eran grandes, pero no pensaban que se agotarían el mismo 8. Tanta fue la repercusión, que ese mismo día se anunció que, al haberse agotado las entradas para el recital, se pondrían a la venta localidades para el ensayo general, que tendría lugar en el teatro el mismo lunes a las 11 de la mañana. El ensayo corrió las misma suerte que el espectáculo de la noche, agotándose las entradas para el mismo.
Aquel 11 de agosto desfilaron (mejor dicho, se sentaron entre el ensayo y el show) casi 6000 espectadores y amigos que concurrieron al Teatro Colón de Buenos Aires para, como dijo Ernesto Schoó, "sellar definitivamente la alianza entre la gente y sus artistas favoritos". Pero no sólo los beneficiados fueron esas 6000 personas que accedieron a la suerte de estar presentes aquella noche. La recaudación en taquilla y el monto del cachet que el teatro debía abonar al grupo, fue donado íntegramente a las obras benéficas de la Fundación "Convivir", cuya finalidad era la lucha contra la drogadicción.
Cuando un amigo se va.
1986 fue, no solo un año inolvidable gracias al concierto del Colón, sino que también fue uno muy difícil dentro de los miembros del grupo. Ya en esa época se hablaba mucho sobre la futura desvinculación de Ernesto Acher del conjunto. Pero las cosas no venían así desde ese mismo año, sino que hacia rato se probaban diferentes fórmulas de coexistencia, pero ninguna había funcionado. Dos Luthiers habían cortado relaciones con Ernesto que no fueran estrictamente profesionales. Y recién en 1985 se comenzó a hablar de la separación. Y en 1986 la separación dejó de hablarse y se realizó. El 15 de noviembre de ese mismo año, Ernesto Acher hizo su última función como Luthier. Después de unas 3000 funciones como sexteto, los Luthiers ahora pasaban a ser 5. Pero el alivió fue mutuo, y como bien dice la frase, el show debe continuar. Y vaya si lo hizo.
Los 20 años de este emprendimiento.
Para los 20 años del conjunto, los ahora 5 Luthiers estrenaron el 13 de mayo de 1987 el show Viegésimo aniversario. Muchos pensaron que, al cumplir 20 años, se haría un compilado de obras, pero los Luthiers decidieron festejar con un programa completamente nuevo. Con el show salieron de gira por prácticamente todos los lugares anteriormente visitados, y en todas las paradas quedó bien en claro que, aún después de 20 años, no habían perdido vigencia. Pero la demostración más grande de la misma fue el lunes 26 de diciembre de 1988.
Ese día se festejaba un de los "3 días por la Democracia", que se realizó en Buenos Aires (más exactamente en las avenidas 9 de Julio y del Libertador) por el quinto aniversario de la recuperación de la democracia Argentina y el 40 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Leamos la reseña que apareció en el diario La Razón el 27 del 12 de 1988:
"El Lunes 26 de diciembre de 1988,
más de 50.000 personas se reunieron frente al escenario ubicado
en 9 de Julio y Avenida del Libertador para presenciar
la Primer Jornada de los festejos por los Cinco Años de Democracia.
Les Luthiers interpretó para más de 100.00 oídos el
"Romance del joven Conde, la sirena y el pájaro cucú... y la
oveja", "El sendero de Warren
Sánchez", "Somos adolescentes,
mi pequeña", "Bolero de los celos"
y "Añoralgias".
Les Luthiers hicieron su aparición, y en pocos segundos la risa
iluminaba las varias decenas de miles de rostros. Debieron salir
a saludar varias veces al público agradecido que no dejaba de aplaudirlos..."
Veamos también, antes de cerrar este capítulo, que dijeron Daniel Rabinovich y Carlos López Puccio del mismo.
Rabinovich: En la 9 de Julio actuamos con pantallas
de video a los costados, y fue un show que personalmente me encantó,
pero no transitaría ese camino. Creo que lo nuestro no es para eso.
Aunque prefiero el teatro grande, o el mini estadio, a reductos
chicos. No sólo hay más público, sino que se crea otro ambiente
del tipo más jovial. Pero sé que el grupo no tiene mi opinión.
López Puccio: Lo que ocurre es que no podemos realizar nuestras
funciones en espacios tan grandes, porque nuestros espectáculos
son muy teatrales, y se pierden muchas cosas al no haber una translación
directa...
Lo importante de esta función fue el recibimiento que las 50.000 almas tuvieron al recibir el humor de Les Luthiers. Y después de venir de un golpe duro, como lo fue la separación de Acher, la demostración de afecto y cariño que los Luthiers recibieron durante los dos años siguientes, fueron un gran empujón para que sigan con lo mismo... pese a todo.
El 27 de julio de 1989 estrenan el último show de la década de los 80: El reír de los cantares, que entre las obras nuevas incluía la ya clásica obra titulada El poeta y el eco. Con este show continuaron hasta 1992, pero esa ya es otra historia.
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