
Historia
Acababa de terminar la función número 57 de la temporada, con el mismo éxito de las anteriores: lleno absoluto en la sala del Centro de Experimentación Audiovisual del Instituto Di Tella. El espectáculo I Musicisti y las óperas históricas (IMYLOH) seguía siendo el suceso de las últimas semanas en los círculos del Buenos Aires culto e intelectual. Mientras los 224 espectadores se retiraban a tomar café y comentar entre carcajadas “Il figlio del pirata” en los establecimientos de la calle Florida, en el vestuario del Instituto nadie reía. Por el contrario, el ambiente entre los diez músicos era de alta tensión.
Algunos de ellos se quejaban de que el trabajo era inequitativamente distribuido en el grupo, al paso que los ingresos se repartían entre todos con avara igualdad. Los inconformes representaban al sector que componía y creaba la mayoría de las obras y había fabricado más de la mitad de los extraños instrumentos que interpretaban en escena. El pequeño grupo proponía un sistema de puntaje que premiara más a quienes más aportaban. Antes de salir a escena habían explotado gritos y susurros, a cuál más insultante. Al final la iniciativa se sometió a votación y fue derrotada.
Gerardo Masana, fundador, director y principal animador del incipiente pero exitoso conjunto entendió que, tres años después de que el asunto comenzara como un pasatiempo de camaradas, había llegado el momento del divorcio.
Si ésa es la decisión final – dijo Masana, poniéndose de pie – yo me retiro del grupo.
Unos instantes de silencio y expectativa siguieron a las palabras de Masana. Entonces se escucharon voces conciliadoras que pretendían hacerle reconsiderar su determinación. Pero Masana ratificó que era una decisión irreversible. Se retiraría y se llevaría consigo sus instrumentos. Casi en un solo movimiento se incorporaron otros tres músicos.
- Yo me voy con Gerardo – dijo Marcos Mundstock, el locutor y presentador de los espectáculos.
- Y yo – agregó Daniel Rabinovich, administrador, cantante e intérprete de varios instrumentos.
- Con su típica timidez se sumó a los anteriores, casi sin decir palabra, Jorge Maronna, que, a los 19 años, era el más joven del grupo.
Acababa de consumarse el rompimiento que venía incubándose de tiempo atrás en el seno de I Musicisti. Los cuatro rebeldes recogieron los ocho instrumentos informales salidos del taller de Masana y empezaron a salir. Jorge Schussheim, líder del otro grupo, les notificó que el nombre del conjunto seguiría perteneciendo al sector mayoritario de sus miembros. Masana anunció que, pues era su obra, inscribiría a su nombre los derechos de la “Cantata Laxatón”. En el camino hacia la calle, algunos de los que se quedaban intentaron convencer a los otros de que echaran atrás la decisión. Pero resultaba evidente que no había nada que hacer. El grupo se partía por culpa de sus tensiones internas.
- Se le subieron los mangos a la cabeza – les recriminó en la puerta Schussheim.
Rabinovich reaccionó en caliente e intentó responderle con un puñetazo, pero los demás lo contuvieron.
- No es cierto – le contestó Mundstock -. Simplemente, queremos trabajar de otra manera.
Era la noche del 4 de septiembre de 1967.
Se reunieron por su lado los amotinados. Masana, de 30 años, Mundstock, de 24, Rabinovich, de 23, y Maronna estaban decididos a formar un nuevo grupo y volver a la palestra. Adoptaron el nombre de Les Luthiers y el 20 de septiembre de 1967 enviaron un boletín de prensa en el que se daban a conocer y solicitaban comedida y agradecidamente a los medios de comunicación, “en caso de considerarse oportuno y de interés suficiente, la difusión de su nueva etapa y de los planes previstos en ella.”
Los primeros párrafos del boletín de prensa informaban quiénes diablos eran ellos, de qué se ocupaban y quiénes formaban ese extraño grupo:
Acaba de construirse en Buenos Aires el conjunto de instrumentos informales “Les Luthiers”. Se trata de una agrupación de música-humor formada por cuatro ex integrantes de I Musicisti: Jorge Maronna, Daniel Rabinovich, Gerardo Masana y Marcos Mundstock, siendo estos dos últimos lo creadores musical y teatral, respectivamente, de “¿Música? Sí, claro” (Biografía musical de Johann Sebastian Masana en “Artes y Ciencias”) y de “IMYLOH” (“I Musicisti y las óperas históricas”, en el Di Tella).
“Les Luthiers” tocan instrumento inventados y construidos por sus propios integrantes, quienes los han bautizado ya con los difundidos nombres de bass-pipe a vara, yerbomatófono, máquina de tocar, gomhorn, contrachitarrone da gamba, chelo legüero, latín (lata – violín), órgano sécatif y otros en proceso de diseño y construcción en su taller de San Telmo.
De esta manera empezaba a formarse la banda que, aun hoy, sigue haciéndonos reir y disfrutar. Para esa época eran solamente 4 Luthiers (Carlos Núñez Cortés había quedado en I Musicisti y Carlos López Puccio aun no estaba en los planes, al igual que Ernesto Acher) pero se las arreglaron para empezar a componer y construir entre ellos. Les Luthiers empezaron con una obra ya conocida por algunos (la Cantata Laxaton) gracias a la presentación que tuvieron tiempo atrás con I Musicisti, donde se cuanta que tan bien les cayó la obra a la gente que la escuchó que la aplaudió de pie durante 15 minutos. Con esta obra ya hecha y con muchas ideas en la cabeza, Les Luthiers empezaron a hacer su primer obra teatral: Les Luthiers cuentan la ópera (1967), con la cual compitieron contra I Musicisti (donde aun se encontraba Núñez). Teniendo un éxito normal gracias al boca en boca, los Luthiers siguieron haciendo de las suyas. En 1968 fueron invitados a un programa de televisión llamado Todos somos mala gente donde tocaron temas hechos especialmente para la ocasiòn (“El Patito”, “Canción de la Mala Gente”), algunos que se usaron tiempo antes (“El alegre cazador que vuelve a su casa con un fuerte dolor acá”) y algunos que se siguieron haciendo después (“Cantata de Tarzán”, “El Látigo y la Diligencia”).
En 1969 estrenan Blancanieves y los Siete Pecados Capitales en donde se les une Carlos Núñez (después de haber sido convencido por los Luthiers al ponerle en el programa del show junto a su nombre un cartel que rezaba: “Integrante de I Musicisti”) y Mario Neiman. Al empezar a ser conocidos se arriesgan a hacer sus espectáculos en los tan famosos Café Concert de esa época. Estrenan espectáculo en 1970 (Querida Condesa: Cartas de Johann Sebastian Mastropiero a la Condesa Shortshot) y, para estar acordes a las novedades, estrenan también un par de cosas más:
Al lado del nombre de Núñez ya no aparece más el cartelito del espectáculo anterior, sino que ya es un Luthier más.
Aparece como escritor principal de Les Luthiers el hoy famoso Johann Sebastian Mastropiero.
Aparecen un Luthiers más: Carlos López Puccio (que estaba contratado y no era Luthier).
Después de este espectaculo, Neimann se va y López Puccio queda, pero siendo ya un integrante más de Les Luthiers. Cuenta la leyenda, que apenas le dieron el sí a Puccio, él les puso sobre la mesa la obra que sería parte fundamental en el show de 1971 (Les Luthiers Opus Pi): “Voglio Entrare per la Finestra”. En ese mismo año se internan en el estudio de grabación y editan su primer placa discográfica: Sonamos, Pese a Todo, con algunas de las obras que hacían anteriormente y otras que aún seguían haciendo. Marcos Mundstock se toma el año libre para decidir que hacer de su vida. Por él entra el que sería un nuevo Luthier durante 15 años: Ernesto Acher, que también hacía las veces de locutor. En 1972, se estrena el Recital 72. En ese mismo año interpretan en el Luna Park, junto con el Ensamble Musical de Buenos Aires, el show Recital Sinfónico 72 (precursor del Sinfónico 86 y del Grosso Concerto). También sacan ese mismo año el segundo disco titulado Cantata Laxatón, donde Les Luthiers interpretan, después de 6 años, la obra que los hizo conocidos en un principio.
1973 es un año muy importante para Les Luthiers. Estrenan nuevo show (Recital 73), sacan disco nuevo (Les Luthiers Volúmen 3) y consiguen contratos para salir fuera del país y poder expandir su humor por todo el globo. Pero, el golpe duro fue la muerte de Gerardo Masana, fundador de Les Luthiers. Los que quedaron no sabian si seguir o no, ya que la fuerza del grupo era, como le decían cariñosamente, el “Flaco”. Pero, como dijo Carlos Núñez, “el Flaco dejo una semilla tan grande en nosotros, que no podíamos dejar todo ahí”. Con la fuerza sembrada por Masana, y con la ayuda del psicoanalista Ulloa, Les Luthiers siguen adelante estrenando en 1974 su Recital 74
En 1975 estrenan el Recital 75 y en 1976 su primer antología: Viejos Fracasos, y también sale el cuarto disco, títulado, en un alarde de inventiva: Volúmen 4. Ya en 1977 los shows se empezarían a estrenar cada dos años, empezando con Mastropiero que Nunca , en donde también se hacen habitues del Teatro Coliseo, en donde hacen sus shows hasta el día de hoy. En 1979 hacen Muchas Gracias de Nada y en 1980 estrenan un espectáculo en Estados Unidos completamente en inglés: Los Clasicos de Les Luthiers. Este show también se hizo en Argentina, con un par de cambios (sin contar el cambio de lenguaje, por supuesto). En esos dos años sacan su quinto y sexto disco, que son los shows de Mastropiero... y Muchas Gracias... respectivamente.
En 1981 estrenan el mejor show para muchos Luthiers: Luthierías. 1983 ve la salida de Por Humor al Arte y del séptimo disco, que otra vez contando con un alarde de inventiva lo títulan Volúmen 7. 1985 ve la salida de Humor Dulce Hogar , el que sería el anteúltimo show de Ernesto Acher. El último fue el tan famoso Recital Sinfónico 86 , donde se hicieron 4 bises ante el aplauso infrenable de la gente. El mismo tuvo lugar en el Teatro Colón, el 11 de Agosto en Argentina. Tal fue el pedido masivo de la gente por ver el show, que se vendieron también entradas para poder ver el ensayo preeliminar del mismo.
En 1987, ya siendo los 5 que aún hoy integran el conjunto, estrenan Viegésimo Aniversario , show en donde se celebran los 20 años del grupo con obras nuevas. El 26 de diciembre de 1988, gracias a una jornada artística para celebrar los cinco años del retorno de la Democracia Argentina, Les Luthiers tocan en la avenida 9 de Julio para unos 50.000 espectadores aproximadamente. Claro, ponen aproximadamente porque no es un texto estadístico, ¿no..? Quizás fue esa una de las presentaciones más concurridas, pero es una de las cinco funciones que Les Luthiers no olvidará jamás.
1989 ve la llegada a las tablas del show El Reír de los Cantares , que se mantiene en cartel durante 3 años, hasta la llegada de Grandes Hitos en 1992. Mientras se seguía haciendo El Reír... se preparabn las nuevas obras que no vieron la luz hasta 1994 (en Unen Canto con Humor ) y, en 1991, sacan su última placa discografica hasta el momento: Cardoso en Gulevandia . En 1996 estrenan el show con el cual darían casi toda la vuelta al globo: Bromato de Armonio . El mismo tuvo un éxito increible, tanto dentro con fuera del país, y aún hoy sigue siendo interpretado, con el mismo éxito de siempre. El 9 de Febrero de 1998, hacen en Pinamar, Argentina, su segundo concierto al aire libre, convocando esta vez a 10.000 personas con Bromato , sindo los primeros en tener semejante audicencia en PinamarEn 1999 estrenan Todo Por Que Rías , y junto con Bromato... siguen dando vueltas. Estos dos shows se están haciendo solamente afuera del país, salvo raras excepciones. En España recién se está estrenando Todo Por... y en Miami, Estados Unidos, van a hacer una función con Bromato...
El nuevo milenio recibe a Les Luthiers con una función a beneficio del Collegium Musicum, que se efectuó el 21 de Agosto en el Teatro Colón. El mismo contó con versiones sinfónicas del Concerto grosso alla rustica y La hija de Escipión. La parte sinfónica estuvo a cargo de la Camerata de Bariloche. Como en los viejos tiempos, estrenan al año siguiente el recital sinfónico El Grosso Concerto, que también lo hacen con la Camerata de Bariloche, pero solo se representa en La Plata y Mar del Plata, Argentinay Punta del Este, Uruguay. Y ya en el 2002 (para volver a la costumbre de estrenar shows a cada año), sale a luz el refrito títulado Las Obras de Ayer , el último espectáculo con obras viejas de Les Luthiers (por ahora).
En el 2005, luego de 6 años de escritura, sale a la luz el show Los premios Mastropiero; show que cambia la estética de un espectáculo de Les Luthiers, imitando una entrega de premios y presentando las obras como "espacios musicales" de la ceremonia.
El año 2007 los encuentra con 40 años y una expo gratuita en la Recoleta (en Buenos Aires) donde se celebraron los años de música y humor con charlas, muestras y un recital gratuito al aire libre como broche de oro. Hoy, en el 2008, esperamos el estreno en Agosto de "Lutherapia".
Les Luthiers siguen hoy, despues de 40 años, haciendo reir a todo el mundo con su música y nos deleitan con su humor. Sin caer en el chiste sucio y ordinario, con mucha burla pero sin sarcasmo, Les Lu consiguen sacarnos risas durante, por lo menos, dos horas cada vez que los vemos. Pero los recuerdos nos quedan para que siempre que querramos reírnos, lo podamos hacer. Por eso y mucho más, les decímos de todo corazón:
¡¡Gracias maestros!!
La primer parte del texto está sacado del libro "Les Luthiers de la L a la S" , del señor Daniel Samper Pizano.

