
KDD: una historia debida...
IDEA:
La idea
de organizar una KDD Argentina fue de Sebastián Padilla, Sebas para
los amigos, y a mi me pareció fantástica. Pero como sólo contestaron
a su mail muy pocas personas, Sebas la archivó.
A mi la idea me había quedado
zumbando en la cabeza, como un “moscardón”, y luego de consultar
con Sebas decidimos que yo me encargaría de todo. Embargada por
la emoción no me dì cuenta dónde me estaba metiendo.
En este punto cabe aclarar,
por si alguno no lo sabe, que es una KDD: nuestros hermanos españoles
(¿o serán “nuestros padres españoles”?, dado que España es la
“madre patria”) llaman así a reuniones que se organizan con
el objeto de disfrutar del espectáculo lutheriano y luego cenar
con algunos de sus protagonistas (por lo general Carlos Núñez
Cortes, de ahora en más CNC).
Como para este evento
concurren fans de localidades vecinas y se “quedan” a pasar la noche
en la ciudad donde tendrá lugar el evento, se las llama “kedadas”
(de ahora en mas KDD).
Cuando
anteriormente decía no saber dónde me estaba metiendo, fue con causa,
motivo, razón y hasta circunstancia, porque ocuparme “de todo”,
significó todo, pero todo, TODO, (aunque también conté con la
colaboración de algunos de mis compañeros). Este TODO, significaba:
Enviar mails:
Durante varios días
me “sacrifiqué” frente
a la pantalla para poder ponerme en contacto con la gente, invitándolos
a la primera KDD, y por supuesto comentándoles todo tipo de novedades
respecto a la misma.
Buscar lugar
para la cena y calcular presupuestos:
Esta fue la parte más
ardua ya que el lugar debía cumplir dos requisitos: no ser muy caro
y permitir cierta intimidad, especialmente en lo que a CNC se refería.
Por mi cabeza pasaron
varías ideas (si, no se sorprendan, de vez en cuando hay que
pensar, ya saben: ¡¡sano ejercicio!!): desde alquilar la cripta
de la parroquia de mi barrio y contratar un servicio de lunch o
catering (se puede decir de las dos maneras), hasta contar
con los oficios y la buena voluntad de alguien que tuviera una casa
espaciosa. Finalmente mi papá sugirió la parrilla de unos conocidos,
la cual al principio arrojó dos inconvenientes: primero, que a la
hora de pedir el presupuesto fijo se nos pedía 12 pesos por persona
y segundo que se encontraba lejos del Luna Park, lugar del concierto.
Es así que bajo la excelente
guía, y no hablo de guía espiritual sinó turística de Sebas, recorrimos
todos los lugares posibles cercanos al Luna Park, los cual nos sirvió
para finalmente quedarnos con la ya citada parrilla, que ofrecía
como ventaja canilla y tenedor libre (importante para aquellos
amigos que no presentan problemas con lo que se refiere a asuntos
alimenticios, los cuales por respeto no citaré).
Ponernos de acuerdo
en la fecha:
Las funciones del Grosso
Concerto eran solamente 3: 13, 14 y 15 de diciembre. Todos sabemos
lo que nos cuesta ponernos de acuerdo, sobre todo porque contábamos
con 3 grupillos: el de Sebas, el del Colo, y el mío, y esto hacía
que si el “cabecilla” del grupo no podía asistir en cierta fecha,
sus amigos por solidaridad decidieran no concurrir.
Pero finalmente, se llegó
a un acuerdo (aunque con dos grupos ya que el del Colo no pudo
conseguir entradas, pero si asistieron a la cena), y fijamos
fecha para el viernes 13. Como se puede apreciar, no somos
nada superticiosos.
Y por último, lo que era
más importante, contactarme con CNC, quien en ese momento se encontraba
en plena gira. La respuesta afirmativa de Carlos no se hizo esperar
y eso fue un motivo más que suficiente para seguir trabajando.
Ya que menciono a Carlos,
cabe decir también que el pobrecito tuvo que soportar mis continuos
mails, donde le iba anunciando las buenas nuevas: “ya tenemos
la fecha”, “creo que conseguimos lugar”, “bueno
lo del lugar ya no sé, porque es un poco caro”, y
como esos, muchos más. Repito: POBRE.
Otro que sufrió mis persecuciones
y hasta seguro ya soñaba con mi voz (bueno, no tanto), fue el autor
de esta página, el ya tan citado Sebas. Cada día lo llamaba también
para informale las novedades y demás asuntos respecto de la KDD:
“Sebas ¿¿al final cuanta gente hay??”, “¿este
lugar te parece caro?”, “¡como sigamos así no hago
nada!”. Esta ultima frase puede sorprender pero también
hubo momentos de tensión durante la organización.
Así, discusión va, discusión
viene, consumo de armonil
mediante, pude concretar todo y llegó por fin el gran día: 13 de
Diciembre.
Nota:
Quiero aclarar, que no es que yo sea pesada por naturaleza. Simplemente
me ganaron los nervios, era la primera vez que se organizaba una
KDD en Argentina, y encima yo, estaba a cargo de ella.
EL
ESPECTÁCULO: Grosso
Concerto, Luna Park
El
show comenzaba a las 20 horas, pero como nuestros flaqueados bolsillos
solo nos habìan permitido acceder a la entrada más barata (platea
cabecera, sin numerar), acordamos encontrarnos en el teatro
a las 18: 30 para obtener un buen lugar en la cola.
Con mi habitual puntualidad, y más nervios que nunca, fui la primera en llegar, ocupè un lugar y entablé conversación con dos amables señores que estaban detrás de mí y que seguramente lamentaron su amabilidad al ver que, a medida que pasaban los minutos, yo ya no estaba tan sola porque se me fueron uniendo varios de los invitados (Sebastián, novia y amigos, entre ellos Felipe de Santa Fé, y mis dos amigas), y lógicamente los amables señores, cada vez estaban más lejos.
A las 19 hs, se abrieron
las puertas y corrimos por las escaleras tratando de lograr una
buena ubicación. Lo conseguimos, aunque por la distancia no era
apta para miopes, ya que el inmenso escenario del Luna Park adquiría,
desde el lugar en que nos encontrábamos, la apariencia de una pantalla
de TV. Con inmensa
envidia vimos entrar sobre la hora del comienzo (nótese la diferencia
de horas de llegada), a nuestro compañero Leandro, que disponía
de una platea preferencial, en fila 3. Para expresarle nuestra alegría
por su buena suerte, lo recibimos al grito de: ¡¡¡atorranteeee!!!,
¡¡¡¡aprovechadooo!!!!, ¡¡¡¡huiraa bichooooooo!!!!!!
y demás palabras de afecto.
¿Qué podemos decir del
espectáculo que no se haya dicho ya?. Excelente como siempre. Una
vez más nos reímos la partitura mareante de Las majas del Bergantín,
el reblandecido José Duval, de la Hora de la nostalgia, los movimientos
perfectos de rap, de los Jóvenes de Hoy en Día, a cargo de Maronna
y Puccio, que bailan tan bien, que cualquiera diría que saben hacerlo,
y demás obras . También pudimos apreciar la magnífica interpretación
de la Camerata Bariloche.
LA CENA:
Finalizado
el espectáculo y después de saludar a nuestros ídolos y sacarnos
fotos con ellos, nos sentimos “transportados”, no solamente por
la emoción del momento vivido, si no por el uso de los distintos
medios de transportes que nos llevaros hasta el lugar del evento.
Yo estuve en el grupo
de los últimos que llegamos al lugar. CNC y su esposa, junto con
el resto de los invitados, ya estaban instalados. Mientras los recién
llegados comenzábamos con los respectivos saludos, CNC repartía
fotos, posters de LL y programas viejos que había traído
en una enorme bolsa. Entre los presentes lógicamente los más veloces
nos apropiamos de la mayoría de estos regalos. Como organizadora
de la KDD, tuve el gusto de recibir un precioso calendario (hecho
por Leandro y Patrick), que en estos momentos adorna mi habitación formando parte del ya conocido santuario lutheriano.
Uno de los momentos mas
ruidosos fue cuando CNC sugirió, para que nos pudiéramos ver todos,
que hiciéramos la “mesa imperial”, tarea que consistía en unir las
mesas colocando las sillas a su alrededor. Como somos muy obedientes,
velozmente todos nos pusimos a correr mesas y sillas sin saber muy
bien donde ponerlas. Por fin, y ya todos ubicados, comenzamos con
la cena.
Empanadas, achuras y carnes
acompañadas con guarniciones
y bebidas se sucedieron sin intervalos, siendo bien recibidas por
todos, ya que el show, nos había abierto el apetito, a algunos más
que otros (ya les dije que no daré nombres y tampoco les diré
que se trata de un conocido fanático de LL, excelente dibujante
y humorista, y que luce anteojos y barba, no, no les diré que hablo
de Lean..... lean mejor lo que sigue).
Durante la cena Carlos
nos habló del espectáculo,
recordó anécdotas, y el afecto del publico español que los habían
recibido tan afectuosamente durante sus giras. En un momento de
la noche, hicimos un brindis, y no faltó quien pidió que la organizadora,
dijera o digiese unas
palabras. Con inmensa emoción y felicidad solo pude agradecerles
a todos y prometer que esta no seria la última KKD, sino que habría
muchas mas. Pero lógicamente no pude dejar de agregar lo que fueran
mis primeras palabras de este texto: si no fuera por Sebas, jamás
se hubiera organizado la KDD, ya que la idea le pertenecía.
Luego de este momento
emotivo, y cuando ya no cabía nada más en nuestros pobres estómagos,
nos trajeron el postre, que como no queríamos discriminarlo, lo
recibimos con agrado. Alrededor de la una de la mañana CNC nos dice:
“yo siempre me retiro a la mitad de la cena para dejarlos
conversando, porque bueno, yo no soy fanático de LL”.
Fue justo después de esas
palabras que comenzamos con la sección fotográfica tarea en la que
también colaboró gentilmente Virginia, la esposa de CNC. Carlos
se despidió afectuosamente de todos y se retiró. Ya distendidos,
porque todo había salido bien, y luego de mucho conversar, quedó
latente el proyecto de la organización de nuevas KDD, tarea para
la cual se formaría una “benemérita e importante comisión”
¿Quién será Pedro Garcete?
¿Seré yo?. ¡¡Que compromiso, que compromiso!!
Texto: Laura Aranda.
"Diseño": Sebastián Padilla.
Fotos: cortesía de Laura Aranda y Carlos Ravazzani.